Arco Romano

EL ARCO ROMANO

Está construido con sillares de arenisca amarillenta-rojiza, colocados en seco, dispuestos en soga y en menor medida a tizón, con el objeto de reforzar la estructura.
Por encima de los vanos menores, una línea de imposta marca la base del arco de medio punto mayor, sobre ella también apoyan, a ambos lados, pequeños templetes con tímpanos triangulares, en relieve, y pilastras en los ángulos del monumento.
El basamento del arco en el lado oeste apoya sobre la roca, que en este punto aflora superficialmente. El del lado este descansa sobre una gigantesca zapata, ejecutada mediante sillares de caliza y un relleno de sucesivas capas de hormigón.
En los frisos superiores se disponen sendas inscripciones con letras de bronce, dedicadas al emperador que mandó erigir el monumento. A partir de los orificios para su anclaje se ha propuesto el siguiente texto: Lado norte “Numini augusto sacrum” (a la sagrada divinidad de Augusto); lado sur “Numini imp domitriani aug ger” (la divinidad del emparador Domiciano Augusto Germánico). Tras el asesinato de este emperador, su nombre se cambió por “Imp traiani” (emperador Trajano).
Finalmente, coronaban el arco varias estatuas de emperadores divinizados.

El arco romano de Medinaceli es el único que se conserva en España de triple
arquería. Se ignora quien mandó construirlo y su fecha (siglos I al III). Puede que sea un
arco triunfal pero también es posible que simbolice o demarque el límite de separación
entre los distritos o conventos jurídicos cluniense, en el que se incluía gran parte de la
provincia actual de Soria y la Caesaraugustana. Su triple arcada recuerda a los de
Séptimo Severo y Constantino, en Roma. Fue declarado monumento nacional en 1925 y
es conocido como Puerta del Baño, Puerta del Diablo y Portillo. Sus dimensiones son
ciertamente imponentes: 9 metros de altura, 13,70 de largo y 2,05 de anchura. Debió
construirse antes que la muralla.
Por su arcada central pasaba un ramal de la calzada 24 del Itinerario de Antonino que
sube por El Reventón, en cuya cuesta hay una cueva llamada Vía Sacra, santuario
rupestre hasta 1792 y polvorín en algunos momentos bélicos. En los agujeros que tiene
el arco es de prever que se colgaran armas y trofeos. Por el vano central pasaban los carruajes y por los laterales los peatones.