Castillo

EL CASTILLO

El Castillo de Medinaceli se levanta imponente en el extremo occidental del cerro amurallado de la villa. Ha sido el epicentro militar del sur de Soria, vigilando desde su altura el estratégico paso del valle del río Jalón y la calzada que comunicaba el centro de la península con el valle del Ebro.
Antes de que los Guzmán asumieran su custodia en la Edad Moderna, la fortaleza acumuló siglos de transformaciones bélicas y leyendas fronterizas.

            

                 

                    

      1. De Alcazaba Árabe a Residencia de los De la Cerda

      El origen de la fortificación se remonta a los tiempos de la dominación islámica de la Marca Media, habiendo sido erigida sobre cimientos romanos:

    • El Cuartel de Almanzor: Los árabes convirtieron la primitiva alcazaba en su base de operaciones más avanzada para lanzar aceifas (campañas de saqueo estivales) contra los reinos cristianos del Duero. Una arraigada leyenda sitúa en el propio castillo, o en sus inmediaciones, el lugar de enterramiento del caudillo Almanzor, quien falleció en el año 1002 tras ser herido en la batalla de Calatañazor. Aunque la realidad más verosimil es que volvía muy enfermo de la última rafia aquejado de uremia, sobrevivió tres días con la compañía de su hijo mayor Abd al-Malik, y fue enterrado en el patio de su palacio.
    • Primera morada ducal: Tras la reconquista definitiva, el rey Enrique II de Trastámara entregó la villa en señorío a la casa de La Cerda en el siglo XIV. Durante esa época se levantó la estructura gótica actual del castillo. De hecho, los señores y primeros Duques de Medinaceli residieron de forma efectiva dentro del castillo antes de que Luis de la Cerda mandara construir el lujoso Palacio Ducal en la Plaza Mayor a finales del siglo XV.
      1. Características arquitectónicas de la fortaleza

      La construcción que defendían los Guzmán destaca por su solidez, concebida para resistir asedios prolongados y no como una residencia palaciega:

  • Fisonomía defensiva: Está construido en sillarejo y fuerte mampostería, con una planta rectangular flanqueada por tres torreones cilíndricos en sus esquinas. Sus potentes lienzos de muralla son ciegos, careciendo casi por completo de ventanas para evitar puntos débiles ante la artillería.
  • La Torre del Homenaje: El cuarto ángulo de la fortaleza estaba dominado por una gran torre del homenaje de planta cuadrangular. Aunque hoy se encuentra desmochada, era el último reducto de resistencia donde el alcaide Guzmán y sus hombres se hacían fuertes si el resto del patio de armas caía.
  • Caballerizas subterráneas: Del antiguo pasado musulmán, la fortaleza conservó un extraordinario sistema de bóvedas y caballerizas subterráneas excavadas directamente en la roca, indispensables para guarecer a la tropa y los caballos de los crudos inviernos de la serranía soriana.
      1. Las funciones bajo el mando de los Guzmán

      A partir del siglo XVII, con el traslado de la corte ducal, los Guzmán gobernaron el castillo cumpliendo un triple papel para el señorío:

      • La Cárcel del Ducado: El castillo dejó de ser residencia noble y se transformó en la prisión señorial del partido judicial. Los alcaides Guzmán custodiaban allí tanto a presos comunes como a delincuentes de los más de ochenta pueblos de la Comunidad de Villa y Tierra de Medinaceli.
      • Control de Armas y Pólvora: El polvorín y la sala de armas del castillo estaban bajo estricta llave de la familia. Desde allí se organizaban las levas forzosas de soldados y las milicias concejiles cuando la Corona exigía tropas al Duque para conflictos fronterizos.
      1. El trágico destino del siglo XIX: Un castillo cementerio

La Guerra de la Independencia (1808-1814) significó la ruina final del baluarte defensivo. Los franceses y la guerrilla de «El Empecinado» lucharon por su control, dejando la estructura seriamente dañada por las explosiones.

Tras la abolición de los señoríos en el siglo XIX, el castillo perdió su función militar y su cárcel. Ante la falta de espacio en el casco urbano amurallado, el municipio tomó una decisión singular: el interior del Castillo de Medinaceli fue reconvertido en el cementerio de la villa, función respetuosa y monumental que sigue manteniendo de forma solemne en la actualidad.

GUERRA DE LOS DOS PEDROS
Durante la Guerra de los Dos Pedros (1356–1369), el conflicto que enfrentó a Pedro I de Castilla («El Cruel») y a Pedro IV de Aragón («El Ceremonioso»), el Castillo de Medinaceli desempeñó un papel estratégico militar de primer orden. Su posición geográfica en la frontera castellana con el Reino de Aragón lo convirtió en un bastión inexpugnable, en una base logística para las incursiones castellanas y en un codiciado objetivo militar para las tropas aragonesas.

1. El bastión fronterizo de la Corona de Castilla
Medinaceli constituía la llave de paso de las comunicaciones entre el centro de la península y el valle del Ebro. Durante esta larga contienda, el castillo funcionó como:

      • Plaza de armas y base logística: El monarca castellano, Pedro I, utilizó la fortaleza soriana para concentrar tropas, almacenar pertrechos militares y acumular provisiones. Desde Medinaceli, las huestes castellanas lanzaban sus cabalgadas y contraofensivas hacia las cercanas tierras aragonesas de Calatayud, Tarazona y la cuenca del Jalón.
      • Freno a las incursiones aragonesas: Las tropas de Pedro IV de Aragón intentaron penetrar en repetidas ocasiones en el interior de Castilla para hostigar la retaguardia. Sin embargo, toparon con la imponente línea defensiva del sur de Soria, donde el Castillo de Medinaceli, firmemente amurallado, protegía el flanco oriental castellano y servía de refugio seguro para la población de su comarca.

2. El castillo y la encrucijada de la Casa de La Cerda
El papel del castillo estuvo íntimamente ligado a la lealtad y el posicionamiento político de sus señores de la época:

      • Bernal de Béarn y los De la Cerda: Medinaceli pertenecía en ese momento a la influyente estirpe que dio origen a la casa ducal. Durante la guerra, el conflicto civil castellano se solapó con la guerra internacional. Enrique de Trastámara (hermanastro rebelde de Pedro I de Castilla, apoyado por Aragón y las compañías blancas francesas) utilizó la diplomacia para ganarse a los nobles de la frontera.
      • El cambio de obediencia: El señorío de Medinaceli acabó sumándose a la causa trastamárista. La fortaleza jugó un papel psicológico clave: al asegurar la fidelidad de este bastión estratégico, Enrique de Trastámara despejó el camino para consolidar su control sobre el oriente de Castilla, culminando con su ascenso al trono como Enrique II tras asesinar a Pedro I en 1469.

3. Refuerzo de las defensas y fisonomía gótica
La crudeza de la Guerra de los Dos Pedros obligó a reformar y blindar a fondo la estructura de la fortaleza. Fue precisamente durante este periodo de inestabilidad de la segunda mitad del siglo XIV cuando el castillo adquirió gran parte de la fisonomía gótica que defendieron siglos más tarde los Guzmán:

      • Se sobreelevaron los lienzos exteriores de mampostería para resistir el impacto de las nuevas máquinas de asedio (como las fundíbulas y primitivas lombardas).
      • Se reforzó el foso y se conectaron de forma más eficiente los pasadizos subterráneos que unían el castillo con el recinto amurallado de la villa, garantizando que el castillo pudiera resistir de forma autónoma aunque la villa exterior fuera asediada.

4. Consecuencias: El nacimiento del Condado
Como premio directo a la importancia del castillo y de la villa durante el conflicto, y para asentar un poder nobiliario fuerte y fiel en la siempre peligrosa frontera aragonesa, el ya rey Enrique II de Trastámara elevó el señorío de Medinaceli a la categoría de Condado en 1368 en la persona de Bernard de Béarn. Este hito administrativo cimentó el poder de la villa, que dos siglos más tarde se convertiría en el gran Ducado que gobernaría la comarca hasta el fin del Antiguo Régimen.

GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
Durante la Guerra de la Independencia, el Castillo de Medinaceli sirvió como bastión defensivo estratégico donde el célebre guerrillero Juan Martín Díez, el Empecinado, se hizo fuerte para resistir y contener el avance de las tropas francesas de Napoleón en la zona.

      • Papel de la plaza y la fortaleza
            • Enclave estratégico: Su posición elevada en la provincia de Soria controlaba los caminos del valle del Jalón, un paso clave para el movimiento de tropas.
            • Resistencia militar: Las murallas y el recinto fortificado sirvieron de refugio y punto de operaciones frente al acoso del ejército francés.

        Papel del Empecinado

          • Defensa activa: Juan Martín «El Empecinado» utilizó la plaza fuerte para organizar a sus hombres y hostigar a los franceses.
          • Control del territorio: Desde este bastión, impidió el dominio cómodo de los franceses en las rutas de la región castellana.